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Madrid—La industria global de pagos mantendrá una trayectoria de expansión durante los próximos cinco años, aunque a un ritmo más moderado y con una presión creciente para traducir ese avance en rentabilidad. Según Global Payments Report 2026. The Burden of Proof, vigésimo cuarto análisis anual de la consultora estratégica Boston Consulting Group (BCG) sobre el sector, los ingresos globales alcanzaron cerca de 2 billones de dólares en 2025 y llegarán a aproximadamente 2,6 billones en 2030, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR, por sus siglas en inglés) del 5%, frente al 7% registrado durante los seis años anteriores. En Europa, los ingresos pasarán de 315.000 millones de dólares en 2025 a unos 408.000 millones en 2030, con un CAGR también cercano al 5%.

El informe señala que esta moderación coincide con un cambio progresivo en los factores que han sostenido la expansión del sector durante los últimos años, ya que los ingresos directamente vinculados a las transacciones crecerán un 6% anual hasta 2030, por encima del conjunto del mercado, mientras pierde intensidad el impulso que los tipos de interés habían proporcionado a otras fuentes de ingresos y la migración del efectivo hacia medios digitales dispone de un recorrido menor en las economías más maduras. Esta evolución sitúa al sector en una fase en la que una mayor parte de los nuevos ingresos procederá de la actividad transaccional y de los servicios asociados al movimiento del dinero, mientras que los pagos instantáneos, instrumentos de pago tokenizados y la inteligencia artificial amplían las capacidades de la infraestructura financiera.

El crecimiento se desacelera en los mercados más maduros y aumenta la presión sobre la rentabilidad. Las perspectivas hasta 2030 muestran una evolución diferenciada por mercados, con Oriente Medio y África creciendo alrededor de un 8% anual y América Latina un 7%, apoyados en un mayor avance en la digitalización de los pagos, mientras que Europa, Norteamérica y Asia-Pacífico avanzarán aproximadamente un 5% anual. En las economías más maduras, donde la migración desde el efectivo se encuentra más avanzada, el crecimiento dependerá en mayor medida de la actividad transaccional y de la capacidad de desarrollar nuevas fuentes de ingresos sobre las infraestructuras existentes.

Esta evolución coincide con una mayor presión sobre el desempeño económico del sector, con costes operativos que han aumentado un 9% anual durante los últimos tres años frente a un crecimiento de los ingresos del 7%, y situando el apalancamiento operativo en el -2%, mientras muchas compañías de pagos cotizan alrededor de un 25% por debajo de sus valoraciones medias de largo plazo. En etse sentido, BCG estima que cerrar la brecha respecto a sus valoraciones históricas supondría aproximadamente 500.000 millones de dólares adicionales en capitalización bursátil para el sector.

La soberanía gana peso en la configuración de las infraestructuras de pago. El informe señala que la expansión de los sistemas de pago en tiempo real forma parte de una tendencia más amplia hacia una mayor autonomía de las infraestructuras financieras. Actualmente, 137 países cuentan con sistemas de pagos instantáneos disponibles las 24 horas, con una participación relevante del sector público en muchos de ellos, a medida que ganan escala redes nacionales y regionales capaces de canalizar una parte creciente de las transacciones. Esta evolución amplía las alternativas disponibles para realizar pagos comerciales y transfronterizos y puede reducir los tiempos de procesamiento y conciliación, aunque también configura un ecosistema más fragmentado y con mayores necesidades de conexión entre sistemas.

En Europa, esta tendencia coincide con el desarrollo del euro digital y con un mayor impulso hacia una infraestructura de pagos menos dependiente de sistemas de tarjetas no europeos y de formas de dinero digital vinculadas al dólar. De acuerdo con el informe, el avance de nuevas redes y formas de dinero eleva así la importancia de la interoperabilidad, especialmente en pagos comerciales y transfronterizos, donde la capacidad de conectar infraestructuras y mantener el alcance entre mercados será fundamental para aprovechar las mejoras de eficiencia de los sistemas en tiempo real sin trasladar su creciente complejidad a empresas y consumidores.

“La expansión de los pagos instantáneos está dando a gobiernos, empresas y consumidores más alternativas para mover dinero a través de infraestructuras nacionales y regionales con una escala cada vez mayor. A medida que este ecosistema se diversifica, la interoperabilidad adquiere un papel decisivo, porque el valor de estas redes dependerá también de su capacidad para conectarse entre sí y ofrecer alcance en pagos comerciales y transfronterizos sin trasladar esa complejidad al usuario”, señala Carlos Bravo, Associate Director de BCG y responsable de Pagos en España.

El agentic commerce eleva las exigencias sobre la infraestructura de pagos. La gestión de pagos se ha vuelto más costosa y compleja para los grandes comercios, que han respondido profesionalizando la función y sometiendo a mayor escrutinio el desempeño de sus proveedores. De acuerdo con datos de BCG, el 79% señala que sus costes de pagos han aumentado durante los últimos cinco años y el 44% ha cambiado o incorporado un proveedor durante el mismo periodo.

Al respecto, el estudio subraya que la incorporación de agentes de inteligencia artificial al proceso de compra añade ahora una nueva dimensión a esa relación, ya que el 73% de los grandes comercios estaría dispuesto a cambiar de adquirente para disponer de un mejor soporte ante transacciones iniciadas por agentes, mientras adquirentes y proveedores de servicios de pago son ya la segunda opción preferida para preparar esta transición, únicamente por detrás de las grandes plataformas tecnológicas. El análisis sitúa capacidades como la autenticación de agentes, la tokenización y el consentimiento delegado entre los elementos que determinarán la capacidad de los proveedores para operar de forma segura en este nuevo entorno y capturar una mayor parte del volumen de transacciones agénticas.

La inteligencia artificial amplía la automatización en banca transaccional. La banca transaccional ya cuenta con niveles muy elevados de automatización, con prácticamente todos los pagos domésticos y más del 90% de los pagos transfronterizos procesados de forma automática en numerosos corredores, aunque la intervención manual continúa concentrándose en determinadas actividades complejas.

En trade finance, por ejemplo, BCG sitúa las tasas de procesamiento automático entre el 30% y el 70% debido a la carga documental y a la necesidad de revisión subjetiva, mientras que las primeras aplicaciones de inteligencia documental alcanzan niveles de precisión superiores al 85%. Estas capacidades también empiezan a aplicarse a la reparación de transferencias y al filtrado de sanciones, dos ámbitos que concentran una parte importante del coste de las operaciones que aún requieren intervención humana.

El informe apunta además a una mayor integración de la inteligencia artificial en la tesorería corporativa, donde los agentes empiezan a operar directamente en nombre del CFO o del tesorero y pueden enrutar pagos en tiempo real en función de variables como el coste, la velocidad o el grado de automatización, al tiempo que gestionan la exposición a divisas y el cash pooling dentro de las políticas definidas por cada compañía. Esta evolución amplía el alcance de transaction banking hacia una gestión más continua de pagos y liquidez y refuerza el papel de los bancos en la integración de estas capacidades dentro de los procesos financieros de sus clientes.

Sobre esto, Carlos Bravo comenta que “la próxima fase de automatización en pagos estará cada vez más ligada a la gestión de las decisiones que rodean a la transacción, porque una parte importante de la ejecución ya funciona con niveles muy elevados de automatización”. “Cuando un agente puede analizar en tiempo real la posición de liquidez, el coste de una operación, su velocidad o el riesgo asociado y actuar dentro de unas reglas previamente establecidas, la gestión de pagos empieza a integrarse mucho más estrechamente con la tesorería y permite optimizar de forma continua procesos que hasta ahora se gestionaban de manera más secuencial”, concluye Bravo.

Más información:

Natalia Escorial
Senior Marketing & Alumni Manager Spain

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